Problemas que no detectamos: La anorexia nerviosa infantil

Se piensa que solo las niñas adolescentes pueden padecer de este trastorno, viéndolo como algo incluso “cliché”, por decirlo de alguna manera. Pero esto no es así, ya que estos problemas alimenticios tienen que ver mucho con la crianza en la primera etapa de la vida de las personas. 

Los trastornos alimenticios no solo se generan a los 13 años en adelante, pueden incluso generarse a los 7 años (sí, parece un shock). Un estudio realizado por la Agencia de Investigación de Cuidados de la Salud reveló que entre 1999 y el 2006 las hospitalizaciones causadas por trastornos alimenticios en niños menores de 12 años aumentaron un 119%. ¿Parece mucho, no? De esto muchos padres no se dan cuenta. 

Ahora surge la duda: ¿cómo puedo saber si mi hijo de 7, 8 o 9 años puede padecer de un trastorno alimenticio? No estoy hablando de que la anorexia se presente a los 13 años, estoy diciendo que ya a los 9 años puede pasar inclusive. La psicóloga Dina Zeckhausen afirma que trata a niños de tercer y cuarto grado que ya presentan mucha preocupación por verse gordos. Tal vez su anorexia no se pueda deber a que quieran verse como las mujeres de las revistas, etc, sino que hoy en día preocupamos mucho a los niños con respecto a la obesidad (la cual, claramente, también es un trastorno alimenticio grave) y los sometemos a dietas estrictas, las cuales pueden generar obsesión con la comida en general. Se aconseja que los niños practiquen deportes en vez de someterse a hábitos de comida que restrinjan ciertos alimentos. 

Un niño que padezca de trastornos alimenticios con la comida, puede reflejar los siguientes síntomas: ansiedad compulsiva, perfeccionismo, tendencias obsesivo-compulsivas, suelen sufrir de mucha presión por acoso o bullying en la escuela, problemas dentro del círculo familiar (peleas, divorcios), entre otros. Los niños, al tener estas presiones externas y ajenas a él, sienten que al restringirse alimentos, logran controlar su vida (o al menos tener algún control en ella). ¿Suena loco, no? Es algo inconsciente. 

Por ello, es importante que jamás restrinjan alimentos ni sometan a dietas estrictas (o no estrictas) a sus hijos, dejen que practiquen deportes y así verán como su peso va a mantenerse mejor; nunca les quiten ciertas comidas como “castigo” (por ejemplo, si se porta bien hoy, darle postre. Si se porta mal, entonces no hay postre); observen cómo comen y qué les gusta, enséñenlos a comer saludable; estén muy pendientes si existe alguna presión externa que los esté agobiando (como dije anteriormente, si experimentan bullying en el colegio, si existen problemas en la casa, etc… Estar pendiente de qué agobia al niño/a que él o ella no pueda controlar). 

Publicado en Enfermedad e Historias de Vida.

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