ALIMENTO MI MENTE

           Tener una buena salud mental implica un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede enfrentar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a la comunidad.

Cuando hablamos de salud mental, a veces podemos decir que estamos triste, que espiritualmente no nos sentimos bien, que no logramos reaccionar como queremos, inclusive la frase “mentalmente no me siento bien”, esto se debe a que la salud mental tiene cinco elementos: físico, mental, social, espiritual y emocional

  1. El físico: se caracteriza por el funcionamiento eficiente del cuerpo, resistencia a enfermedades, la capacidad física de responder apropiadamente a una diversidad de eventos y un nivel adecuado de aptitud física. Cuando este falla, la persona tiene la sensación (subjetiva) de que ninguno de sus órganos o funciones se encuentran menoscabadas.
  2. El mental o psíquico: se refiere a la habilidad de aprender y poseer capacidades intelectuales; procesar la información y actuar en base a ella; clarificar valores y creencias; ejecutar la capacidad de tomar decisiones bien pensadas; entender las ideas nuevas, etc. Las personas viven satisfechas consigo misma, se sienten bien con relación a las demás personas y puede hacer frente a las exigencias de la vida.
  3. El social: es la habilidad de interaccionar bien con la gente y el ambiente, habiendo satisfecho las relaciones interpersonales. Aquellos que poseen un apropiado bienestar social pueden integrarse efectivamente en su medio social. Se caracteriza por buenas relaciones con otros y adaptaciones exitosas en el ambiente. Vivir sanamente las relaciones con los demás son buen uso de la mirada, experimentando ternura, equilibrio y está en contacto con otras personas de manera positiva.
  4. El espiritual: se refiere a las creencias y prácticas religiosas, a la idea de un ser supremo. Representa la habilidad para descubrir y articular un propósito personal en la vida. Es aprender a cómo experimentar el amor, el disfrute, la paz y el sentido del logro (autorrealización). Las personas con un óptimo bienestar espiritual continuamente intentan ayudar a otros para que alcancen su máximo potencial.
  5. El emocional: consiste en la habilidad de controlar las emociones, sentirse cómodo al expresarlas y de realizarlo en forma apropiada. Propicia el crecimiento, el desarrollo y la capacidad para controlar efectivamente el estrés negativo. Consiste en la habilidad de manejar las emociones; esto no significa reprimirlas sino en sentirse cómodo al manifestarlas y hacerlo de forma apropiada. Una realidad es que las personas con capacidad para resolver los conflictos y las tensiones, y además flexibles, disfrutan más de la vida. La persona sana emocionalmente maneja sus sentimientos de manera asertiva, afirmativa.

Según Paul Ekman, existen seis emociones básicas (no natales) que los seres humanos experimentan usualmente, estas son:

  1. Miedo: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad. nos motiva a actuar para evitar consecuencias negativas
  2. Ira: se expresa a través del resentimiento o de la irritabilidad. Se encuentra íntimamente ligada a la frustración, dado que surge ante la imposibilidad de resolver algo.
  3. Rechazo o Asco: Es la sensación de desagrado que produce alguien o algo y que impulsa a rechazarlo. Según Darwin, la nariz se arruga en un intento de impedir la inhalación de la sustancia tóxica (Cano 2010, Goleman 1995). Nos motiva a darnos cuenta de algo que no debemos aceptar.
  4. Tristeza: estado afectivo provocado por un decaimiento espiritual y expresado a menudo mediante el llanto, el rostro abatido, la falta de apetito, etc. A menudo nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas o cuando las circunstancias de la vida son más dolorosas que alegres. El descenso de energía tiene como objeto contribuir a adaptarse a una pérdida significativa. Nos motiva a poder ayudar y buscar apoyo de los demás.
  5. Sorpresa: Alteración emocional causada por algo imprevisto o inesperado. El levantar las cejas permite un mayor alcance visual y mayor iluminación en la retina, lo que ofrece más información ante un suceso imprevisto. Nos motiva a dirigir la atención hacia lo inesperado y encontrar una respuesta a esto.
  6. Alegría: Sentimiento de placer producido normalmente por un suceso favorable que suele manifestarse con un buen estado de ánimo, la satisfacción y la tendencia a la risa o la sonrisa. Aumenta la actividad de los centros cerebrales que inhiben los sentimientos negativos y pensamientos inquietantes. El organismo está mejor preparado para encarar cualquier tarea, con buena disposición y estado de descanso general.

               Cuando hablamos de salud mental, también se puede decir que es bienestar psicológico. Este es un concepto muy amplio, relacionado en cómo la gente lucha en su día a día afrontando retos que se va encontrando en su vida, ideando modos de manejarlos, aprendiendo de ellos y profundizando su sensación de sentido de vida. Se refiere, además a comportamientos relacionados con la salud en general que llevan a las personas a funcionar de un modo positivo.

 

Para que tengamos una idea, los psicólogos consideran que las dimensiones del bienestar psicológico son: Autoaceptación, autonomía, crecimiento personal, dominio propio, propósito en la vida, relaciones positivas.

  1. Autoaceptación: Las personas con una alta autoaceptación tienen una actitud positiva hacia sí mismas, aceptan los diversos aspectos de su personalidad, incluyendo los negativos, y se sienten bien respecto a su pasado. Las personas con baja autoaceptación se sienten insatisfechas consigo mismas y decepcionadas con su pasado, tienen problemas con ciertas características que poseen y desearían se diferentes a como son.
  2. Autonomía: Consiste en tener la sensación de que puedes elegir por ti mismo, tomar tus propias decisiones para ti y para tu vida, incluso si van en contra de la opinión mayoritaria, mantener tu independencia personal y tus convicciones. Las personas con mayor autonomía son más capaces de resistir la presión social y regulan mejor su comportamiento desde el interior (en vez de ser dirigidos por otros), son más independientes y se evalúan a sí mismas en función de estándares personales. Las personas con baja autonomía están preocupadas por las evaluaciones y expectativas de los demás y se dejan influir o guiar por ellas, toman sus decisiones en base a las opiniones de los demás y se conforman ante la presión social, actuando y pensando en base a lo que los demás esperan de ellos.
  3. Crecimiento Personal: Consiste en sacar el mayor partido a tus talentos y habilidades, utilizando todas tus capacidades, desarrollar tus potencialidades y seguir creciendo como persona. Las personas con puntuaciones altas en esta dimensión consideran que están en continuo crecimiento, están abiertas a las nuevas experiencias, desean desarrollar su potencial y habilidades, consideran que han ido mejorando con el tiempo y van cambiando de modos que reflejan un mayor autoconocimiento y efectividad. Quienes puntúan bajo tienen la sensación de estar atascados, no tienen una sensación de estar mejorando con el tiempo, se sienten aburridos, desmotivados y con poco interés en la vida, e incapaces de desarrollar nuevas actitudes, habilidades, creencias o comportamientos.
  4. Dominio del Entorno: Hace referencia al manejo de las exigencias y oportunidades de tu ambiente para satisfacer tus necesidades y capacidades. Las personas con un alto dominio del entorno poseen una mayor sensación de control sobre el mundo y se sienten capaces de influir en el ambiente que las rodea, hacen un uso efectivo de las oportunidades que les ofrece su entorno y son capaces de crear o escoger entornos que encajen con sus necesidades personales y valores. Las personas con bajo domino del entorno tienen problemas para manejar los asuntos de la vida diaria, se sienten incapaces de mejorar o cambiar su entorno, no son conscientes de las oportunidades de su entorno ni las aprovechan y piensan que no tienen ningún control sobre su ambiente.
  5. Propósito de Vida: Es decir, que tu vida tenga un sentido y un propósito. Las personas necesitan marcarse metas y definir una serie de objetivos que les permitan dotar a su vida de sentido. Quienes puntúan alto en esta dimensión persiguen metas, sueños u objetivos, tienen la sensación de que su vida se dirige a alguna parte, sienten que su presente y su pasado tienen significado, y mantienen creencias que dan sentido a su vida. Quienes puntúan bajo tienen la sensación de que la vida no tiene sentido, de que no van a ninguna parte, tienen pocas metas y no tienen creencias que aporten sentido a sus vidas.
  6. Relaciones Positivas: Consiste en tener relaciones de calidad con los demás, gente con la que se pueda contar, alguien a quien amar. De hecho, la pérdida de apoyo social y la soledad o asilamiento social aumentan la probabilidad de padecer una enfermedad y reducen la esperanza de vida. Las personas que puntúan alto en esta dimensión tienen relaciones cálidas, satisfactorias y de confianza con los demás, se preocupan por el bienestar de los otros, son capaces de experimentar sentimientos de empatía, amor e intimidad con los demás y entienden el dar y recibir que implican las relaciones. Las personas que puntúan bajo tienen pocas relaciones cercanas, les resulta difícil ser cálidos, abiertos o preocuparse por los demás, están aislados o frustrados en sus relaciones y no están dispuestos a tener compromisos o vínculos importantes con los demás.

              Entonces, ¿Cómo pudiésemos trabajar estos puntos? ¿Podríamos hacernos consciente de como llevamos nuestro bienestar?

             “Eres dueño de tus emociones y comportamientos. Entonces, solo de ti depende tu bienestar. Gozar de bienestar emocional es afrontar desde la tranquilidad y la estabilidad los retos, desafíos y dificultades que se presenten en la vida.”

              Debemos entender que la felicidad se basa en aceptar y gestionar las cosas difíciles. El dolor es parte de la vida. Ejemplo: una madre cuando da a luz, eso duele, ¿verdad? Pero tras ese dolor hay vida. Cuando empezamos hacer ejercicio, al principio nos duelen los músculos, pero a las siguientes semanas ya no duele y tenemos unos músculos más fuertes.

               Nos ayuda a tener contraste y así valor; sabemos lo que cuestan las cosas, sabemos que hay esfuerzos que nos transforman y nos modifican pero que traen una recompensa todo es aprendizaje y eso ayuda a sentirnos mejor

               Para reforzar lo que hemos hablado, en el trabajo de Sonja Lyubomirsky, de la Universidad de California. Realizo una investigación de la felicidad, y encontró que la felicidad que siente depende de un 50% de la genética, un 10% de las circunstancias y un 40% está sujeto al control del individuo. Por lo tanto, la felicidad se construye, el 40% de ella depende de ti. Esa va a depender de tu intención, todo aquello que podemos hacer para ser más felices.

                Las personas más felices son aquellas que más han trabajado en sí mismas. Ser feliz implica mucho trabajo, casi tanto o más que ser infeliz, así que escoge inteligentemente. Ser feliz implica que has decidido tomar el control de tu vida y no ser una víctima. Muchas veces es duro, pero tienes que empujarte hacia adelante. Tu vida es una serie de experiencias, de las cuales creces como persona.  Solo tienes una vida, trabaja tan duro como puedas para hacer de ella la mejor vida.