LA ADICCIÓN A LA COMIDA

               La toxicomanía o drogadicción es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “estado de intoxicación periódica o crónica originada por el consumo repetido de una droga”. Este término se puede poner en práctica en el ámbito alimenticio, porque aunque no se destaque como una, la compulsión a comer puede considerarse como una adicción. Una adicción implica la dependencia psíquica hacia una sustancia o actividad, y puede traer consecuencias negativas tanto a nivel físico como a nivel psicológico.

                 La psicóloga Isabel Menéndez explica que la adicción puede ocurrir cuando una persona  no tiene la capacidad de controlar y tolerar algún “exceso de excitación interna” que lo invade, y como resultado, acude al comportamiento adictivo como escape y solución. Lo que ocurre en este proceso es que “los sentimientos de cólera, incertidumbre, aislamiento, culpabilidad o depresión se adormecen o se neutralizan cuando se acude a la solución adictiva”, indica Menéndez.

Hay diversos síntomas que indican   la existencia de la adicción a la comida, tales como:

  • La obsesión constante por los alimentos: se piensa en comida, incluso cuando no se está comiendo, y su impulso y ansiedad por comer no se puede controlar, es como cualquier otra droga.
  • Atracones: pueden existir atracones sumado a una dieta estricta y restrictiva, de hecho, es esta misma dieta la que le incita a comer aquellos alimentos “prohibidos”, en especial, aquellos de altas calorías, carbohidratos, dulces y comida chatarra.
  • Luego del atracón hay sentimiento de culpa y vergüenza, pero a pesar de ello, se repite de nuevo el mismo comportamiento dañino.
  • Se niega el problema: la persona no enfrenta su adicción, en su lugar, se oculta tras excusas en medio de la disyuntiva entre una decisión racional y la decisión por impulso.
  • No hay límites: para quienes son adictos a la comida, las porciones no existen, por lo que terminan consumiendo mucho más de lo que pretenden. Y ese es uno de los problemas, comer de vez en cuando una pequeña porción de un dulce, por ejemplo, no es nocivo, pero hacer esto repetidas veces y no controlar la porción es lo que abre paso a un comportamiento dañino para la salud.
  • Esconder los malos hábitos: como existe un sentimiento de culpabilidad pero no se hace nada para evitarlo, los adictos prefieren comer cuando están solos y ocultar sus malos hábitos.
  • Continuar con los malos hábitos a pesar de sus efectos negativos: la persona sabe que el descontrol en la conducta alimentaria afecta su salud pero continúa haciendo lo mismo. Pueden desencadenarse efectos negativos en la salud como: diabetes tipo 2, obesidad y problemas cardíacos.

                Hay que aclarar que no necesariamente todos los adictos a la comida tienen bulimia, que es un trastorno caracterizado por ingerir grandes porciones de comida, para luego eliminarlos mediante laxantes o vómitos. Por otra parte, las personas con anorexia pueden ser adictas a la comida, pero hacen todo lo posible para evitar comer.

                Las personas con más riesgo a padecer esta adicción son aquellas que no tienen dominio de sus impulsos y que son poco capaces de controlar la frustración. A su vez, el patrón y conducta alimentaria aprendida en la infancia es un factor influyente, incluyendo la relación entre madre-hijo. Según el pediatra y psicoanalista Winnicott, “una madre tiende a sentirse fusionada con su bebé durante las primeras semanas”, esto se conoce como “preocupación maternal primaria”. Si este vínculo o “fusión” se mantiene por mucho tiempo puede convertirse en algo patógeno para el niño, ya que este se hace dependiente a los cuidados de la madre y fomenta una relación “adictiva a su presencia”.

                 Los sentimientos de vacío, soledad y estados de ánimo depresivos también pueden desencadenar la adicción a la comida, la persona se refugia en la comida para calmar temporalmente un estado de ánimo. El primer paso para tener una relación saludable con la comida es reconocer que existe un problema, que hay una adicción. De requerirlo, hay que estar dispuestos a recibir ayuda profesional, un nutricionista que te enseñe las porciones indicadas que necesita tu organismo y un psicólogo que te ayude a manejar tus emociones y a canalizar los impulsos mediante otros métodos no perjudiciales.